lunes, 14 de abril de 2014

El fútbol al servicio de Mussolini

Luego del primer mundial de fútbol realizado en Uruguay, la FIFA designó a Italia como sede de la segunda justa mundialista de 1934. Tras una etapa eliminatoria, fueron dieciséis las selecciones clasificadas al torneo, entre las que destacaba el equipo de España.

En ese entonces Italia tenía como presidente al dictador fascista BenitoMussolini, quien aprovechó esta oportunidad  para utilizar el campeonato como una herramienta política y generar más publicidad, así como  llevar su nombre por todo el mundo.

Se dice que a  Mussolini poco o nada le interesaba el fútbol, sin embargo  a partir de ese momento, sorpresivamente se convirtió en uno de los principales hinchas y fanáticos del fútbol y del mundial. Además de hacer todo lo posible para que Italia se quede con el campeonato.


Fue mucho el interés de Mussolini por aprovechar el campeonato, pues con la realización del certamen buscaba calmar al pueblo italiano. El presidente asumió toda la organización del mundial, llegando a crear un trofeo especial para el campeón y hasta designar a los árbitros.

Uruguay, campeona del primer mundial decidió no participar  en respuesta a la negativa de Italia de participar en su campeonato de 1930, convirtiéndose e n el único campeón que no pudo defender su título. Otra de las selecciones que no estuvo presente fue  Inglaterra.

En este torneo solo participaron cuatro selecciones no europeas: Argentina, Brasil, Estados Unidos y Egipto, convirtiéndose en el primer equipo del mundo árabe en estar presente en un mundial.

Ya en la competencia,  Italia tenía que jugar un partido de desempate ante Estados unidos. Fue entonces en que Mussolini encargó de darle una “manito” a su selección. Ordenó al general Giorgio Vaccaro, presidente del ComitéOlímpico Italiano  a llegar a un “arreglo” con el árbitro de dicho encuentro.



Otros de los rumores en la historia de ese mundial dice que, Mussolini presionó a los jugadores italianos a ganar la final, caso contrario los mandaría a ejecutar.


Al final salió campeón Italia, aunque para muchos el título fue descaradamente manipulado, el fervor nacionalista del pueblo italiano llegó al nivel que Mussolini deseaba.


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